¿Recuerdas cuando sostuviste a tu bebé en brazos por primera vez? Probablemente uno de tus primeros instintos fue cantarle con voz suave para calmarle.

El bienestar que proporcionan las canciones de cuna es uno de los ejemplos sobre los que se desarrolla la musicoterapia, una disciplina terapéutica destinada a mejorar la calidad de vida y a favorecer el desarrollo a partir de las múltiples facetas de la música.

Algunas actividades propias de la musicoterapia también pueden aplicarse al desarrollo del lenguaje, y por extensión, al aprendizaje de una segunda lengua como el inglés.

¿Qué es la musicoterapia? ¿En qué consiste la musicoterapia para niños y niñas?

La terapia con música es una de las técnicas más utilizadas por los profesionales (terapeutas, psicólogos, pedagogos, logopedas…) que trabajan con niños y niñas con necesidades especiales de aprendizaje o con diversidad funcional.

Consiste en realizar diversas actividades sencillas entorno a la escucha, la interpretación y el juego alrededor de la música y sus diferentes planos de estimulación (emocional, física, rítmica, estética, social…)

Nuestro cerebro interpreta el estímulo musical de manera diferente a una imagen o a una palabra escrita. Por eso la musicoterapia se usa a menudo en pacientes con dificultades de concentración, y por ello también tiene aplicaciones en el aula con niños y niñas de todas las edades y capacidades.

Muchas maestras y maestros de educación infantil (¡y también profesores de idiomas!) incorporan algunas de sus técnicas para favorecer aspectos tan diversos como la expresión corporal, la autoestima o el desarrollo del lenguaje.

5 técnicas de la musicoterapia infantil aplicables en tu día a día y en el aprendizaje del inglés.

1. Cantar:

Cantar estimula el aparato fonador de los niños y niñas, mejora su memoria y favorece el desarrollo del sistema nervioso y la conexión neuronal. Además, cantando aprenden de forma natural las palabras y estructuras gramaticales. Si además la canción tiene movimiento, favorecemos la coordinación del oído y la conciencia corporal.

Canciones en inglés para niños

2. Tocar un instrumento:

En la musicoterapia no es necesario saber tocar ningún instrumento en particular. Simplemente seguir el ritmo con el cuerpo, dando palmas, puede tener efectos beneficiosos.

Instrumentos simples como el triángulo, un pequeño tambor o una pandereta se usan tanto en terapia con adultos como con niños y niñas.

En los pequeños, además de estimular su sentido del ritmo, mejora su motricidad. Vinculado a la adquisición del lenguaje, el ritmo ayuda a entender la estructura de las palabras, los acentos y las entonaciones de las frases.

3. Escuchar música

¡Tan simple y tan efectivo!

Escuchar música de forma activa favorece la atención y la capacidad de concentración. Además, la audición musical puede, en función de la pieza elegida, favorecer la relajación de los niños y niñas o activar su energía.

En YouTube puedes encontrar vídeos de varias horas de duración de música infantil relajante que puedes usar para la hora de dormir, o para ayudar a bajar de revoluciones al final del día, mientras nos bañamos, preparamos la cena, elegimos un cuento.

La música no solo ayuda a relajar a los niños y niñas, también puede ser un buen aliado para propiciar un rato de concentración o de lectura, mientras hacemos los deberes, montamos un puzle…

Nueva llamada a la acción

4. Componer una canción

Esta técnica de la musicoterapia puede ser muy útil en el aprendizaje del idioma.

Las niñas y niños deben sustituir algunas palabras de una canción que ya conozcan, haciéndolas encajar en la melodía. Este juego favorece su conciencia sobre la estructura de las palabras, la rima y la fonética. Si pensamos en el aprendizaje del inglés, es una forma fantástica de utilizar el vocabulario y practicar la pronunciación cuando creamos la rima.

5. Juegos musicales para niños y niñas

Hay varios juegos musicales que puedes poner en práctica con niños y niñas de educación infantil, a partir de los dos años. Uno de los más sencillos es seguir las variaciones del ritmo de la música que toca el adulto (vale una guitarra, una pandereta, la voz o simplemente marcar el ritmo con palmadas) mientras avanzan por la habitación (despacio, muy rápido, se paran cuando la música se detiene).

Esta actividad favorece su coordinación motora y la memoria para retener las normas.

Para introducir el inglés en esta actividad podemos trabajar vocabulario vinculado al movimiento y el ritmo, como “Go!”, “Stop!” “Run!” “Fast”, Slow”.

Los juegos con coreografía en las que sustituimos una palabra por un gesto de manera acumulativa (empezamos por uno y acabamos cantando la canción con un montón de gestos diferentes) funcionan muy bien a partir de los tres-cuatro años y hasta los ocho o nueve, con diferentes grados de dificultad. Son fantásticos para introducir y fijar vocabulario, ya que vamos a asociar esa palabra con un gesto.

Prueba a cantar con tus peques canciones como “Head and Shoulders, Knees and Toes” o “Wind the bobbing up” y verás.

También los juegos con coreografía rítmica como nuestra cancion “Your Tribe Speaks English“, donde os enseñamos una coreografía de percusión corporal, son una buena manera de trabajar en equipo (o en familia) estas habilidades.

Con niños y niñas un poco más mayores, a partir de ocho años, podemos jugar a hablar con canciones. Proponemos una situación, y ellos deben comunicarse o mantener una conversación usando fragmentos de canciones que conocen.

6 beneficios de la musicoterapia en niños y niñas

1. Impulsa las funciones cognitivas

Numerosos estudios avalan que la musicoterapia mejora la concentración y la atención de los niños y niñas, y potencia la fijación de nuevos contenidos. El uso de la música con fines terapéuticos favorece la creatividad, la agilidad mental y la resolución de problemas.

2. Potencia la expresión corporal

La musicoterapia contribuye al desarrollo de la expresión corporal, la discriminación auditiva y la coordinación. En niños y niñas que están aprendiendo a hablar, contribuye al aprendizaje de la vocalización. Y como no, con la música y el movimiento los peques liberan energía. La musicoterapia asociada al baile es una excelente herramienta para niños y para las dinámicas en el aula.

Niña tocando flauta

3. Contribuye a la maduración del cerebro

El cerebro infantil está en constante desarrollo y la música es capaz de estimular áreas cerebrales como el lóbulo temporal, la corteza prefrontal o el cerebelo. Además, escuchar música estimula la liberación de la dopamina, un neurotransmisor vinculado al estado de ánimo con gran influencia en la capacidad de aprendizaje y de toma de decisiones.

4. Aumenta la autoestima

Las actividades de musicoterapia pueden hacer que los niños y niñas se sientan más seguros de sí mismos y que les sea más fácil conectar con sus emociones y expresarlas.

5. Favorece la socialización

La música favorece la interacción con los demás y fomenta la expresión de la personalidad. Los psiquiatras y psicólogos infantiles usan con éxito la musicoterapia para mejorar las habilidades comunicativas de pacientes con autismo.

6. Ayuda al desarrollo del lenguaje 

La música es un beneficio que puede revertir en el aprendizaje de un segundo idioma, como el inglés. Y es que contribuye al desarrollo temprano de las redes del proceso auditivo en el cerebro. Estas redes son las que usa el cerebro para descifrar y asociar el sentido de los sonidos con el significado en el lenguaje oral.

Por eso es una terapia útil en casos de dislexia o trastornos específicos del lenguaje, con aplicación al aprendizaje de cualquier idioma.

Las canciones, por ejemplo, introducen vocabulario activando la memoria del área de aprendizaje y de conciencia fonológica.

Se ha demostrado que la exposición constante a la música mejora las habilidades de lecto-escritura, a través de actividades simples como la repetición de rimas o patrones rítmicos.

Sigue atent@ a nuestro blog. Próximamente daremos unos cuantos trucos para aprender inglés a través de canciones. ¡No te lo pierdas!

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